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Grandes acontecimientos anunciados
Hay tres grandes acontecimientos anunciados a raíz de los hechos de Garabandal: la Advertencia, el Gran Milagro y el Castigo condicional que vendrá si el mundo no cambia después de la Advertencia y del Milagro.

De estos acontecimientos, el primero que ocurrirá será la Advertencia. Se la verá en el cielo y todos en la tierra la sentirán en su fuero interno. Nadie escapará.

En una época no muy distante, estando el mundo en gran conmoción, todo quedará en suspenso. En ese momento, cada uno verá el mal que ha hecho y el bien que dejó de hacer. Será muy doloroso; los habrá que preferirán morir antes que soportar esa prueba. Pero no hará daño físico. Si alguno muere, será debido al impacto de la experiencia. La Advertencia servirá de purificación, para “corregir la conciencia del mundo” y prepararlo para el Gran Milagro.

El Milagro tendrá lugar en la arboleda de nueve pinos. Ocurrirá un jueves por la tarde a las 20:30 horas, entre el día 8 y el 16 inclusive, de marzo, de abril o de mayo. Conchita sabe la fecha y la anunciará ocho días antes. Será en la fiesta de un mártir joven y coincidirá con un gran evento de la Iglesia.

Lo verán todos los que se encuentren en la aldea o en las montañas circundantes y lo verá el papa dondequiera que esté. Los enfermos que estén presentes serán curados, los pecadores serán convertidos y los incrédulos creerán. Será el milagro más grande que Jesús haya hecho por el mundo. Rusia se convertirá como consecuencia del milagro y después quedará una señal sobrenatural permanente y visible en los pinos hasta el fin de los tiempos.

Si aún no cambia el mundo después del Milagro, Dios mandará el castigo. Será mucho peor que cualquier mal que los hombres pudieran hacerse ellos mismos. Estará a la medida de lo que merecen por sus crímenes.

“¿Para qué viene el Milagro? ¿Para convertir a mucha gente?
Él contestó: “Para convertir al mundo entero”.
“¿Se convertirá Rusia también?”
“Se convertirá también, y así todos amarán a nuestros corazones”.
El Segundo Mensaje
El 1o de enero de 1965, Conchita vio a la Virgen bendita en los pinos. Durante esta aparición, la Virgen le dijo que ya que el mundo no había prestado ninguna atención a su primer mensaje, mandaría otro, que sería anunciado por San Miguel Arcángel en su nombre el 18 de junio de 1965 y sería el último.

Cuando llegó ese día, miles llenaron la aldea para presenciar el éxtasis de Conchita y escuchar el mensaje de la Virgen. Tarde esa noche, Conchita entró en éxtasis y recibió de San Miguel el mensaje final de la Virgen bendita:

“Ya que mi mensaje del 18 de octubre (de 1961) no ha sido puesto en práctica ni dado a conocer al mundo, os aviso que éste es el último.

Antes la copa se estaba llenando. Ahora está rebosando.

Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición, llevándose a muchas almas con ellos.

Se da cada vez menos importancia a la Eucaristía.

Debéis alejar de vosotros la ira de Dios por vuestros propios esfuerzos. Pedid su perdón con un corazón sincero y os lo concederá. Yo, vuestra madre, os pido por intercesión de San Miguel Arcángel que enmendéis vuestras vidas.

Estáis recibiendo los últimos avisos.

Os quiero muy de veras y no deseo vuestra condenación.

Rezad con sinceridad y lo que pidáis os será concedido.

Debéis hacer más sacrificios. Pensad en la pasión de Jesús.”
La última aparición en Garabandal
El 13 de noviembre de 1965 fue un día de alegría y tristeza mezcladas para Conchita. La Virgen apareció a la joven con el Niño, pero había de ser por última vez en Garabandal. Como María ya lo había indicado, ésta sería una visita especial para besar objetos religiosos, y Conchita había traído muchos consigo.

Después de besar esos artículos, la Virgen dijo: ‘Por los besos que di a estos objetos, mi Hijo hará prodigios. Repártelos a otros. Háblame, Conchita, háblame de mis hijos, yo los llevo bajo mi manto. Ésta será la última vez que me verás aquí, pero estaré siempre contigo y con todos mis hijos.

Conchita, ¿porqué no visitas a mi hijo en el tabernáculo? Él te espera día y noche”. Conchita dijo a la Virgen: “Yo estoy tan feliz cuando os veo juntos. ¿Porqué no me llevas contigo al cielo ahora mismo?” Ella le contestó: “Recuerda lo que te dije el día de la fiesta de tu santo patrono. Cuando te presentes ante Dios deberás tener las manos llenas de buenas acciones hechas por tus hermanos y por Su gloria. En este momento tienes las manos vacías.”

Y así terminó todo. Los momentos felices que había pasado Conchita con su madre celestial y el Niño Jesús habían pasado, pero ella aún sentía su presencia. Dijo: “Me dejaron el alma llena de paz y alegría y de un gran deseo de superar mis defectos y de amar con todas mis fuerzas los corazones de Jesús y de María que tanto nos quieren a nosotros.”
El punto de vista Médico
Y ¿qué dicen los médicos y científicos de los hechos de Garabandal?

Más de 40 doctores examinaron a las niñas en diferentes períodos.

El pediatra Dr. Celestino Ortiz las siguió por 22 días corridos. Cuando no en éxtasis, las encontró normales y bien equilibradas. De sus estados de éxtasis dijo: “Guardar el silencio sería cobardía científica. No hallamos ninguna explicación convincente de tales fenómenos.”

El Dr. Ricardo Puncernau, neuropsiquiatra de reputación internacional, realizó la más extensa serie de pruebas con las niñas durante un período de 12 días. ¿Su conclusión? Que la cantidad y la calidad de los fenómenos excluyen toda explicación natural. Dijo: “Desde un punto de vista estrictamente científico, no puede negarse la posibilidad de una explicación sobrenatural en todos estos fenómenos.”

Otro psiquiatra prominente vinculado con los hechos fue el Dr. Luis Morales. En 1961 tenía su propia clínica en Santander, cuyo obispo le encomendó la jefatura de una comisión de examen médico formada para estudiar las apariciones señaladas. Al principio, él no creía que los hechos fueran de origen sobrenatural. Pero este mismo Dr. Morales causó un revuelo cuando cambió su posición por la inversa. El 30 de mayo de 1983 pronunció, con la anuencia del obispo, una conferencia en la sala más importante de Santander, en la que explicó las razones que le hacían pensar que las apariciones de Garabandal eran genuinas.
La actitud de la Iglesia
La Iglesia siempre tomó en serio los hechos de Garabandal. La principal visionaria, Conchita González, fue citada a comparecer en Roma dos veces. La primera vez, en 1966, fue convocada por el cardenal Alfredo Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio (ahora llamado la Sagrada Congregación por la Doctrina de la Fe) y la interrogaron miembros del Santo Oficio. Durante esta visita la recibió en audiencia privada S.S. el papa Pablo VI. Y es un hecho indiscutible que el papa le dijo: “Yo te bendigo y conmigo te bendice la Iglesia entera”.

Fue también durante este viaje que Conchita visitó San Giovanni Rotondo donde la recibió cálidamente el P.Pio.

En diciembre de 1967 Conchita fue nuevamente llamada a Roma, esta vez por el cardenal Franjo Seper, sucesor del cardenal Ottaviani como Prefecto de la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe; hizo el viaje en febrero de 1968. No se sabe de qué se trató, porque le impusieron silencio a Conchita sobre ese tema. No obstante, el hecho que estuvo allí desde el 5 hasta el 19 indica la trascendencia del encuentro.



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