| Garabandal Experto EWTN
La historia de todas las apariciones reconocidas muestra que la
Iglesia exige pruebas indiscutibles de supernaturalidad. Pueden
consistir en curaciones, como en Lourdes y Beauraing, o en un prodigio
sobrenatural, como en Fátima. La razón, fundada en
la teología mística de la Iglesia (Sto. Tomás
de Aquino, S.Juan de la Cruz), es que en general el misticismo es
mediado por los ángeles – que son de naturaleza angélica
creada. Lo que pueden hacer los ángeles buenos, lo pueden
imitar los no tan buenos, como resultado de lo cual muchos hechos
reputados “sobrenaturales” son en realidad sólo
preternaturales (es decir, de naturaleza superior a la del hombre,
pero no a la del ángel.) En el caso de Garabandal, esto se
aplicaría a los éxtasis, las marchas extáticas,
la devolución infalible de rosarios y medallas a sus verdaderos
dueños, etc. Nada de todo eso, y menos aún las fotos
milagrosas, los rosarios que se transforman en oro y otras cosas
de pretendidas apariciones más recientes, demuestran para
la Iglesia el origen divino del fenómeno. Faltando una clara
prueba sobrenatural, ni el obispo local ni Roma, probablemente,
reconocerá la aparición.
Aunque
dos comisiones convocadas por los obispos de Santander (Esp.) declararon
que no había aquí fenómenos capaces de autenticar
los hechos como indudablemente sobrenaturales, no condenaron el
mensaje. A este respecto, la primera comisión declaró:
“No hallamos nada merecedor de censura eclesiástica
ni condenación ni en la doctrina ni en las recomendaciones
espirituales supuestamente dirigidas a los fieles.” El obispo
del Val, que convocó la segunda comisión, al jubilarse
de su cargo declaró en una entrevista que “el mensaje
de Garabandal era importante y teológicamente correcto.”
De hecho, algunos elementos proféticos del mensaje aparecieron
también en revelaciones privadas que han sido reconocidas
después de la primera decisión sobre Garabandal en
los años 60. Por ejemplo, el concepto de la Advertencia mundial
se encuentra en el diario de la Bienaventurada (pronto Santa) Faustina
(Diario n.83) y tanto el mensaje de Misericordia Divina que le fue
dado a ella (Diario n.1588) como el de Akita (reconocido por el
obispo local) hablan de castigo si al fin la humanidad no se arrepiente.
En octubre de 1997 el arzobispo Capovilla, hablando del Tercer Secreto
de Fátima (que como secretario del papa Juan XXIII tuvo el
privilegio de leer cuando fue abierto) declaró que hablaba
de una “intervención divina” y una “manifestación
sobrenatural”. Aparecen contenidos proféticos similares
en los escritos de Elizabeth Canori-Mora y María del Jesús
Crucificado, ambas beatificadas por el papa Juan Pablo II, y también
en las profecías dadas por Dios a la Bendita Anna Maria Taigi
y a S. Gaspar del Búfalo. Finalmente, el principal promotor
de Garabandal, Joey Lomangino, declara que fue el Bendito P.Pío
quien le dijo que la Virgen estaba apareciendo en Garabandal y que
fuera allá.
En
suma, parece que a pesar de las conclusiones de dos comisiones,
que fueron aceptadas por los obispos de Santander, hay razones razonables
para que católicos individuales consideren dignas de crédito
las apariciones de Garabandal. Las mismas niñas (videntes)
predijeron que el mensaje de Garabandal sería aceptado con
dificultad, pero a tiempo para ser difundido. Esto puede significar
que la “advertencia” (un hecho claramente sobrenatural)
deberá ocurrir primero, para obtenerse el reconocimiento.
Dada la gravedad de esta época, haremos bien en atender al
mensaje de conversión, ya provenga de Fátima o de
otra fuente como Garabandal, Medjugorje u otra, sin temor, es decir,
con entera confianza en la providencia divina para nosotros y el
mundo. El futuro mejorará de por sí con tal que nos
mantengamos espiritualmente listos para cualquier evento. De todas
maneras, éste ha sido siempre el consejo de los santos.
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