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IGLESIAS SIN TABERNÁCULOS - ¿SERÁ ESTO POSIBLE?

Como madre prudente, Nuestra Señora nos presentó gradualmente la plenitud de su mensaje. Comenzó por darnos leche y sólo más tarde nos dio alimentos más difíciles de digerir. Su primer mensaje de 1961 era tan sencillo que muchos se sintieron defraudados. El mensaje de 1965 les chocó tanto que lo hallaron difícil de aceptar.

El contraste aparece bien entre los dos mensajes eucarísticos de Garabandal. En 1961, la Virgen sólo habló de visitar al Santísimo Sacramento. Nada sorprendente allí. Pero lo que dijo en 1965 sobre cardenales, obispos y sacerdotes descarriados, todos ellos ministros de la Eucaristía, y lo que dejó entender al decir que “se daba cada vez menos importancia a la Eucaristía”, eso ya era harina de otro costal.

¿Qué quiso decir con esa frase? Seguramente aludía, para empezar, a las nuevas enseñanzas teológicas que aparecían en los años sesenta en artículos y libros, y que tanto inquietaron al papa Pablo VI que escribió al respecto la encíclica Mysterium Fidei.
En ella reafirmaba nuestra fe y la enseñanza tradicional sobre este dogma fundamental, lo cual disgustó a ciertos teólogos que criticaron la encíclica y diluyeron su autoridad.

Una de estas teorías modernas sobre la Eucaristía pretendía que Jesús no permanece en el pan consagrado después de la comunión de la misa. Pero si Jesús ya no está presente ¿para qué guardar ese pan en un tabernáculo? Y ¿para qué tener tabernáculos en las iglesias? Esta nueva y heterodoxa enseñanza ha afectado y perturbado a más sacerdotes que lo que los católicos en general creen. ¿Es tan disparatado decir que puede llegar el día en que algunos sacerdotes ya no guarden el Santísimo sacramento en el tabernáculo, o incluso que quiten el tabernáculo? ¿Quién habría osado predecir que se vería a un sacerdote romper un rosario en el púlpito, o quitar el rosario a los fieles a la salida de la iglesia? Y sin embargo, ambas cosas han ocurrido.

Rezad y ofreced sacrificios por los sacerdotes que están hoy torturados por sus dudas sobre la Eucaristía, por culpa de estas nuevas enseñanzas. Rezad mucho y ofreced muchos sacrificios para que nunca llegue el día en que los tabernáculos estén vacíos o las iglesias carezcan de tabernáculo.