| LOS CORAZONES
SAGRADOS EN GARABANDAL
Por el P.Francis Turner
(Del manuscrito « La Virgen bendita enseña en
Garabandal » por el P. F.Turner, a ser publicado en 1978
por las Obreras del Monte Carmelo, N.Y.)
En España se llama Corazones Sagrados a los de Jesús
y María.
Aunque nuestros hermanos protestantes hallan particularmente difícil
la devoción al Sagrado Corazón, el P.Congar, un teólogo,
observa que no hay novedad doctrinal en esa devoción y que
su fundamento bíblico es sólido. Tanto el Antiguo
como el Nuevo Testamento abundan en cantos que expresan y celebran
el amor de Dios por nosotros.
El estudio del hombre confiere una base biológica a la veneración
de un corazón amante, y cuando ese corazón amante
es el del hijo de Dios, la veneración se vuelve adoración.
A través de Su Corazón logramos alcanzar la persona
amante y amable de Jesús mismo.
La veneración del corazón de María difiere
de la del corazón de Jesús en que ella es un ser puramente
humano. No obstante, la veneración de María es comparable,
ya que ella tiene un corazón maternal para con todos sus
hijos, de los cuales el primero, a quien llevó en sus entrañas,
fue Jesús, que es Dios. Todos los demás, por ser miembros
de Su cuerpo místico, la Iglesia, son también hijos
de ella.
Jesús es “manso y humilde de corazón”
y lo dice (Mat.11:29). Ama a los que son Suyos y Se llama a Sí
mismo el buen pastor, que da Su vida por Sus ovejas (Lucas, 15:1-6).
Amó en particular a un joven rico (Marcos, 10:21), a Lázaro
y sus hermanas (Juan, 11:5), al apóstol Juan, llamado en
las escrituras “el discípulo amado por Jesús”
(Juan, 21:20), y poco antes de Su crucifixión dijo: “A
quienquiera me ame…a ése amaré (Juan, 14:21).
Y de seguro que la sangre que brotó de Su costado, herido
por una lanza, venía de Su Corazón y era simbólica
de Su pleno amor por toda la humanidad.
San Pablo y San Juan comprendieron ambos y experimentaron espiritualmente
ese amor – y dejaron testimonio de ello. “¿Quién
podrá separarnos del amor del Cristo?” (Rom. 8:35)
“Me amaba y Se dio a Sí mismo por mí”
(Gal. 2:20). Las epístolas de S.Juan están penetradas
de ese amor por Dios, por Jesús, por todos los hombres.
El Segundo Concilio Vaticano nos afirma que “la Virgen María
se asoció de corazón maternal con el sacrificio de
su único Hijo (Lumen Gentium, No. 58) y cumplió así
la profecía de Simeón “Una espada atravesará
tu alma” (Lucas, 2:35). Cuánto más ha de atravesarla
esa espada que aún arde de amor por su Hijo Jesús
y por todos sus demás hijos, nosotros, que fuimos causa de
la pasión de Él.
El Corazón de Jesús y el de María estuvieron
presentes en Garabandal.

Una noche de enero de 1962, a las dos de la mañana, Mari
Loli llegó en éxtasis a la casa de Clementina, la
tía de Conchita. Su propósito era presentar a uno
de los hijos de Clementina una imagen del Corazón de María
para que él la besara. Este chico era ahijado de MariLoli.
El 20 de Julio de 1963 Conchita mantuvo una larga y llamativa locución
con Nuestro Señor en la iglesia del pueblo. Citaré
dos pasajes:
“¿Se convertirá Rusia?” preguntó
Conchita. “Sí”, contestó el Señor,
“se convertirá y entonces todos amarán Nuestros
Corazones.”
“¿Iré al cielo?”
“Si amas mucho y rezas a Nuestros Corazones…”
Jesús también le dijo que hay ahora más personas
que aman Su Corazón.
En lo que podría llamarse un informe sobre la aparición
de la bendita Virgen en los pinos el 13 de noviembre de 1965, Conchita
relata que la Virgen le dijo “Recuerda lo que te dije el día
de tu santo patrono (el 8 de diciembre), que sufrirás mucho
en la tierra. Pues ten confianza en Nosotros y ofrece generosamente
tu sufrimiento a Nuestros Corazones para el bien de tus congéneres.
Así sentirás cuán cerca estamos de ti... No
he venido por ti sola, Conchita, sino por todos mis hijos, a fin
de atraerlos a Nuestros Corazones.”
Tras una lectura cuidadosa de estas frases en que Jesús
y María hablan de Sus Corazones, vemos que fueron dichas
en un clima de amor, que Jesús y María nos quieren
y que Se han manifestado en Garabandal en aras del amor y para que
correspondamos a ese amor. Ellos se aman tan perfectamente que,
salvo una única excepción, siempre dijeron “Nuestros
Corazones”. Ambos Corazones están perfectamente unidos
por el amor mutuo, el amor de Dios y el amor humano. Un Padre de
la Iglesia dijo en una ocasión: “El corazón
de Pablo es el corazón de Cristo”. Si esto es cierto
del apóstol, ¿no será aún más
cierto de la Inmaculada Madre de Jesús?
La medalla que Santa Catalina Laboure hizo acuñar a pedido
de la Virgen en 1830 lleva al dorso los Corazones unidos de Jesús
y María.
Sabemos por el P. Rodrigo, por la Sra. Gallardo, por una monja
que desea permanecer anónima y por la madre de Jacinta (hablando
con Jaime García Llorente en presencia de su hija), que Jacinta
fue favorecida con una aparición del Sagrado Corazón
en el “cuadro” de Garabandal. De esto dijo Jacinta “Que
la Virgen tenga a bien perdonarme, pero lo que nunca olvidaré
es haber visto al Sagrado Corazón.“ Experiencia inolvidable
para la visionaria, y sin embargo “No me habló”.
Esta visión silenciosa tuvo lugar poco antes del 2 de julio
de 1961, antes de la primera aparición de la Virgen. Jesús
señaló su Corazón con la mano izquierda, y
con la derecha invitó a Jacinta a acercársele. Ella
dijo de él: “Era el más hermoso de todos los
hombres. Tenía una mirada penetrante que me hizo sentir como
que me iba a extraer el alma del cuerpo.” (Cartas privadas,
enero y febrero de 1977.)
El hecho de haber ocurrido de esta aparición es interesante.
Confirma que los eventos de Garabandal están destinados a
mostrar a los hombres cuán amados son en el cielo. Lo cual
fue claramente expresado por la bendita Virgen en el segundo mensaje
(18 de junio de 1965) “Os amo mucho y no deseo vuestra condenación.”

Las palabras de Jesús y María sobre sus Corazones
dejaron honda impresión en Conchita. Después de su
última visión de Nuestra Señora, el 13 de noviembre
de 1965, la visionaria escribe “He dejado de ver a mi mamá
celestial y mi mejor amiga y al niño Jesús…
Me dejaron el alma llena de paz y alegría y con un gran deseo
de superar mis defectos y de amar con toda mi fuerza los Corazones
de Jesús y María que nos quieren tanto.” * Esto
lo escribió el 10 de diciembre de 1965. El 24 de agosto de
1970, casi 4 años más tarde, invitó a unos
jóvenes franceses al arrepentimiento, al sacrificio y a la
oración “para satisfacer el corazón sagrado
de nuestra madre.” ** La devoción de Conchita por los
Corazones de Jesús y María dio fruto para ella misma
y la llevó a dar testimonio a otros jóvenes de su
edad.
Ella dio clara muestra de la impresión permanente con que
la habían marcado los Corazones de Jesús y María
cuando en 1975, en una carta al pueblo de Irlanda (Needles, otoño
de 1975), escribió: ”Estemos siempre dispuestos a defender
y honrar el nombre de los Corazones de Jesús y María…Estaré
siempre unida con vosotros en los Sagrados Corazones.”
* Pelletier, Our Lady comes to Garabandal, p. 188
** Ibid, p.180
Translator’s note; There are references to R.Pérez,
“Le village parle”, but the links are missing.
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