| EL ÉNFASIS
EN EL ROSARIO EN GARABANDAL
Por William F. Kuhn
Cuenta la tradición que en el año 1214, Nuestra Señora
explicó a Santo Domingo una nueva manera de rezar el Salterio
Angelical, que se convirtió en el rosario. Santo Domingo
lo utilizó como arma contra la herejía albigense,
a la cual doblegó. Unos 350 años más tarde,
el este de Europa, invadido por los musulmanes, aguardaba un nuevo
ataque en el Danubio. Pío V convocó a una cruzada
y en 1571 España e Italia respondieron enviando una flota
de 255 navíos y 65,000 hombres bajo las órdenes de
Don Juan de Austria, para combatir a las fuerzas turcas. Estas ascendían
a 290 navíos y 88,000 hombres y el combate tuvo lugar la
mañana del 7 de octubre de 1571 en la Bahía de Lepanto
(hoy Bahía de Patros).
En Roma, Pío V pasó la noche del 6 al 7 de octubre
rezando el rosario; por la mañana las fuerzas cristianas
se prepararon a la batalla rezando el rosario durante tres horas;
en la tarde de ese domingo, 240 navíos turcos quedaron destrozados
y murieron 33,000 soldados musulmanes. ¡Tal es el poder y
la eficacia del rosario!
Desde entonces, 16 Papas han celebrado y honrado esta oración,
concediendo indulgencias y alentando a los fieles y al clero a que
hagan uso constante de esta extraordinariamente poderosa y eficaz
comunicación con el cielo. De hecho, León XIII publicó
siete encíclicas en un espacio de diez años, promoviendo
el rezo del rosario y urgiendo a la Iglesia a que expandiera su
uso. Hoy en día, Juan Pablo II propugna firme y vigorosamente
el rezo de esta antigua oración.
Esta es la oración que Nuestra Señora enseñó
a cuatro pequeñas campesinas en el villorrio oscuro y escondido
llamado Garabandal, en las cercanías de los Montes Cantábricos.
¿Por qué, después de usarla durante siete siglos,
era necesario volver a enseñarnos a rezarla? ¿Por
qué, cuando la enseñanza original fue impartida a
una persona tan ilustre como Santo Domingo y había sido alabada
tan a menudo por los Vicarios de Cristo, eligió la Virgen
Bendita conceder ese favor a cuatro pequeñas sin instrucción
alguna? Seguramente la Madre de Dios sabía del Concilio próximo.
Juan XXIII había propuesto un concilio ecuménico a
un grupo de cardenales el 24 de enero de 1959 en el monasterio benedictino
próximo a San Pablo Fuera de los Muros. Esto sucedió
dos años y medio antes de que tuvieran lugar los eventos
de Garabandal. ¿Por qué no escogió Nuestra
Señora a algunos obispos, cardenales o al mismo Papa, el
“Bondadoso Papa Juan”?

Durante más de cien
años
Es cierto que durante más de cien años Nuestra Señora
había enviado un mensaje al mundo por medio de niños
jóvenes sin instrucción: en Lourdes con Bernadette,
en Fátima con Jacinta, Francisco y Lucía y ahora aquí
en Garabandal con Mari Cruz, Jacinta, Mari Loli y Conchita. En Lourdes,
Bernadette rezó el rosario ante la aparición de Nuestra
Señora y la Virgen María deslizó las cuentas
del rosario entre sus dedos sin dar voz a las oraciones. No obstante,
indicó su participación en la oración uniéndose
a ella al final de cada decena, inclinando la cabeza cuando correspondía
rezar el “Gloria al Padre……”.
En Fátima, la Madre de Dios recomendó
y urgió durante cada aparición el rezo generalizado
del rosario, incluso el agregado de una corta oración: “Oh
Jesús mío, perdona nuestros pecados, sálvanos
del fuego del infierno, guía todas las almas al cielo, especialmente
aquellas que más necesitan Tu misericordia.” Aparentemente,
el mundo no recibió bien su mensaje ni lo entendió
claramente, por lo tanto Nuestra Señora sintió que
debía intentar otra vez.
¿Acaso uno de los propósitos de Garabandal
fue formular una historia en la cual, reflexionando lo suficiente,
podríamos vislumbrar un anticipo del maravilloso concilio
Vaticano que se aproximaba? Si se tienen en cuenta la confusión,
las dudas, las penosas denunciaciones y negaciones que nublaban
la atmósfera de Garabandal y se compara esto con la explosión
de contracorrientes, suposiciones y cavilaciones teológicas
indiscretas durante y después del Vaticano II, todas las
cuales llevaron a la creación de un consistorio no oficial
de disidentes que todavía no se ha desbandado y que ha llevado
a muchos a adoptar teorías fuera de la doctrina de la Iglesia,
¿fue la experiencia de Mari Cruz al ser excluida de las apariciones
después del 12 de septiembre de 1962 una predicción
de esta desunión y disputa?
Nuestra
Señora no rezaba el rosario todo el tiempo con las niñas.
No hay clara constancia de esto, especialmente al principio de los
acontecimientos de Garabandal. El plan inicial era que las niñas
rezaran el rosario antes de comenzar el éxtasis. El 2 de
julio de 1961 las niñas estaban dedicadas a rezar el rosario
con la Madre Bendita pero no hay explicación de cómo
tuvo lugar esto. En cuanto al 3 de julio, no se menciona el rosario
y el cuatro de julio las niñas estaban rezando el rosario
en la iglesia antes del éxtasis. Luego no hay más
constancia del rezo del rosario hasta el veintinueve de julio pero
ese día la Virgen Bendita pidió a la muchedumbre que
rezara el rosario al final de la tercera visión de ese día.
Mientras la muchedumbre rezaba el rosario, en la mitad de la tercera
decena las niñas volvieron a caer en éxtasis, pero
no tenemos indicación de la participación de Nuestra
Señora. Mari Loli y Jacinta dirigían el rezo del rosario
en la iglesia (la fecha no es segura, puede haber sido el veintinueve
o el treinta de julio) cuando al final de la primera decena ambas
cayeron en éxtasis y continuaron dirigiendo el rezo.
El 31 de julio Loli y Jacinta estaban en éxtasis.
Loli acotó que la Virgen les había indicado cuándo
debía decirse el Gloria y agregó: “A veces Nuestra
Señora dice el Dios te salve María con nosotros pero
sólo para enseñarnos a decirlo bien.” Aparentemente,
esta es la primera indicación de que recibían alguna
instrucción verbal sobre el rosario mismo, pero esta información
no es completa y es un tanto restringida.
Interrupciones
En los Pinos, el 3 de agosto una de las niñas comenzó
a rezar el rosario antes de entrar en éxtasis. Pero no llegó
a terminarse el rosario ese día en los Pinos porque fue una
de las veces en que Nuestra Señora trajo con ella el niño
Jesús, el cual las niñas rogaron que las dejara tenerlo
en brazos. Después que tuvieron al niño en brazos
y murmuraron todas las palabras que los bebés inspiran a
las personas que los aman, descendieron a la iglesia donde completaron
el rosario en éxtasis. El 5 de agosto Conchita dirigía
el rosario en éxtasis y durante el éxtasis preguntó
por qué estaba ausente Mari Cruz. De hecho los padres de
Mari Cruz obligaron a ésta a irse a la cama esa noche y sus
ausencias de los éxtasis comenzaron a aumentar y notarse.
Parece un tanto extraño que estas oraciones
se interrumpieran tan a menudo por lo que parece ser actividades
externas. El caer en éxtasis durante el rezo, el desvío
inmediato de la atención de las niñas de la oración
formal a una encantadora conversación con la Virgen sobre
varios temas, el tener en brazos al niño Jesús, todo
eso aparece como distracciones a los ojos de los adultos. Pero para
las jóvenes participantes, transferirse de la conciencia
de este mundo a su mundillo aparte era natural y fácil, una
simple expansión de sus oraciones. Si se tiene en cuenta
la atención maravillada que las niñas daban a la aparición,
su participación en esos éxtasis era una oración
en sí misma, una entrega total a esta experiencia espiritual
y una conversación totalmente relajada con su visitante celestial.
Se notó un punto interesante el 6 de agosto,
cuando una noche durante el éxtasis las niñas recitaban
el rosario y sus voces estaban bien moduladas, el ritmo de sus oraciones
era suave y su atención estaba firmemente concentrada. Una
vez que completaron las oraciones extáticas fueron a la iglesia
a rezar una “estación”. Entonces sus voces no
estaban tan bien moduladas, no hablaban con un ritmo uniforme, había
poco tono y el sentimiento profundo generado por la intensa atención
estaba ausente. Esto trae a la mente la metodología con que
la gente del pueblo reza el rosario cada día: apresurándose,
en sonsonete. Esto continuó mucho después que terminaron
las apariciones, mucho después que Nuestra Señora
pidiera a las niñas en el pueblo mismo que rezaran el rosario
lenta y atentamente. A pesar de la maravillosa circunstancia de
recibir instrucciones claras y precisas de la Madre de Dios sobre
cómo rezar mejor, muy pocas personas lo hicieron de corazón.
No obstante debe reconocerse que a medida que las niñas maduraron,
aceptaron y emplearon esta enseñanza y poco a poco siguieron
las instrucciones de la Virgen María con respecto a las oraciones.
El
éxtasis ocurrido en los Pinos el 8 de agosto fue presenciado
por el Padre Luis Andreu, el cual fue testigo del gran milagro que
ha de ocurrir en Garabandal. Durante esta aparición las cuatro
niñas rezaron el rosario. Esa noche, después que Jacinta,
Loli y Conchita se retiraron de la visitación, Mari Cruz
permaneció en éxtasis en la iglesia. Esa fue la vez
en que Nuestra Señora enseñó a Mari Cruz a
decir el Credo y la Salve. Por supuesto que Mari Cruz no dejó
escapar esta oportunidad; como hacía tiempo que no veía
a Nuestra señora, le preguntó por qué ella
la veía con menos frecuencia que las otras. No hay constancia
de la respuesta de la Virgen María a Mari Cruz pero esta
es otra faceta de los acontecimientos de Garabandal que necesita
explicación.
Reflexionar acerca de las palabras
El dieciocho de agosto la Virgen enseñó a las niñas
a rezar todo el rosario. Basta decir que Nuestra Señora enfatizaba
la necesidad de “pensar” acerca de las palabras y frases
que se rezan. Más que la cantidad de frases que se recitan
en la oración le interesaba que entendiéramos el significado
de las mismas. Al recordar y desarrollar esos significados cuando
rezamos el rosario, nuestra piedad, el conocimiento y la aceptación
del cuidado y el amor que Dios nos prodiga glorifican a Dios y complacen
a llevar felizmente esas reflexiones a su Hijo y al Padre. Si durante
esas íntimas conversaciones nuestros pensamientos se alejan
hacia preocupaciones o necesidades, eso no lo prohibe la Virgen.
Si ella pudo aceptar la inconsistencia de estas niñas que
caían en éxtasis durante el rosario e inmediatamente
después se ponían a hablar de otras cosas que las
interesaban (menos serias que preocupaciones maduras), seguramente
comprenderá que haya algunas desviaciones de la línea
de tiza de nuestra devoción formulada.
El 4 de noviembre de 1961, la Virgen Bendita enseñó
a las niñas a rezar el rosario todos los días pero
a medida que cumplían esto, la Virgen no estaba siempre con
ellas para participar en las oraciones. Los informes subsiguientes
a la aparición del 18 de agosto de 1961 mencionan esporádicamente
el rezo del rosario en éxtasis. Se produjeron tantos otros
hechos extraños que un tema tan familiar como el rosario
dejó de notarse.
La
participación de Nuestra Señora
Pero la participación de la Virgen en los rosarios rezados
durante los éxtasis de los cuales tenemos conocimiento es
clara evidencia de su cuidado y preocupación de que aprendamos
a decir nuestras oraciones y a hablar de Dios con atención
y seriedad.
A medida que examinamos la participación de
Nuestra Señora en el rezo del rosario nos preguntamos equivocadamente
cómo puede “rezarse” a sí misma sin autoadularse,
cosa que la teología mariana y las creencias católicas
rechazan de plano. En Garabandal, cuando ella y las jovencitas rezaban
el rosario, las niñas rezaban a Dios por intermedio de ella,
si bien sus corazoncitos también le rezaban a ella. Las palabras
de la oración parecen dirigirse a ella pero la primera parte
del Ave María no es un saludo nuestro sino el Saludo Angelical
repetido y el saludo amante de su prima Isabel que relata el Nuevo
Testamento (San Lucas 1:28, 42). Estos versos contienen algunas
de las pruebas más delicadas y cariñosas del amor
y de la misericordia de Dios, no sólo para la incomparable
María sino también para nosotros, puesto que se relacionan
directamente con nuestra salvación.
¡Cuán completamente característica
es la participación de María en nuestros rezos del
rosario! Ella recuerda las primeras palabras de la oración
que le dirigiera el ángel del Señor. “Dios te
salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.”
Estas palabras están grabadas en su memoria y abrasan su
corazón inmaculado. Gozó maravillada al oírlas
por primera vez y goza maravillada cada vez que le dirigimos esas
santas palabras. Su corazón eleva a Dios un himno de alegría,
amor y gratitud a Dios, al recordarle nuestra oración una
y otra vez la misericordia de Dios y el misterio de la encarnación.
Por supuesto que María puede participar en estas oraciones
porque no se dirigen a ella sino a lo que Dios ha hecho para y por
medio de ella.
¿Cómo podría María olvidar
su encuentro con Isabel en los montes de Judea, cuando viajó
allí para apoyar a su prima durante su embarazo de Juan?
Isabel, llena del Espíritu Santo y llena de energía
por el niño en su seno, exclamó maravillada al aproximarse
el Cristo todavía no nacido: “Bendita seas entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.” ¿Qué
madre no se alegra al escuchar tal alabanza sobre ella y su niño
no nacido todavía?
Así como Nuestra Señora participó
en los rosarios de las muchachitas de Garabandal, asimismo participa
en nuestras oraciones dichas con devoción. De no ser por
estas inocentes niñas campesinas de los montes Cantábricos,
nunca hubiéramos sospechado que así fuera. ¡Dios
sea loado!
Puesto que la segunda parte del Ave María es
realmente una oración a ella, Nuestra Señora no recitó
esta parte sino que esperó que las niñas la completaran.
Entonces indicó que era el momento de rezar el Gloria: “Gloria
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio,
ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.”
Así es como Nuestra Señora expresa su amor por el
Gloria, junto con nosotros. Debemos tomar el tiempo de reflexionar
en el gran favor que nos hace al unirse a nosotros en la oración
y al recordar con nosotros los misteriosos y maravillosos favores
de Dios. Pues, si la Madre de Dios está con nosotros en nuestras
oraciones, ¿quién puede estar contra nosotros?
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